NUESTRO CLUB

ITINERARIO

 

NOTA INFORMATIVA DE LA PRUEBA Y RECORRIDO

 

 

1.- CONVOCATORIA.- Día 06 de Agosto-2016 

 

2.- INSCRIPCIÓN.- Desde el 13 de Junio de 2.016 o completar limite de 300 participantes. Las inscripciones serán individuales, procediendo inicialmente rellenar el boletín de inscripción correspondiente, dependiendo de que estes federado o no, y posteriormente y dentro del plazo maximo de CINCO dias efectuar el ingreso de la cantidad correspondiente en la cuenta del club. Para participar en esta prueba tienes que ser mayor de 12 años y encontrarte en buenas condiciones físicas.

 

3.- CUOTA:  destinada a alimentación, alquiler furgones apoyo, bus escoba,  seguro de un día (a los no asegurados), ambulancia, etc.

 

4.- SALIDA.- 06,00 h. desde CAR-LOS NAREJOS. Se deberá estar en el CAR con una hora de antelación, al fin de retirar el material que entrega la organización: como mínimo camiseta (LA CUAL SERÁ OBLIGATORIO LLEVAR PUESTA DURANTE EL DESARROLLO DE LA PRUEBA)Café en “chiringuito” existente en los  alrededores del CAR y en orilla del paseo por cuenta de la organización.    

 

5.- MATERIAL RECOMENDABLE.- 2 pares de zapatillas y playeras; repuestos calcetas transpirables; bañador de cambio; protección solar, linterna y reflectante (para tramos por carretera)

 

6.- RECORRIDO:

 

El MAR MENOR constituye la laguna litoral (albufera) de agua salada del Mar Mediterráneo con mayor superficie de Europa (170 km2); posee un incalculable valor ecológico y paisajístico seriamente amenazado a pesar de que, tanto la laguna como sus humedales periféricos, fueron designados por la ONU como Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo, además de ZEPA, LIC, ZEC, y, a nivel regional, Paisaje Protegido y Área de Protección de Fauna Silvestre.

Te proponemos la gran aventura del verano por la costa marmeronense en un ambiente festivo, en medio de un baño de amistad, color, naturaleza, historia, diversión, no exento de esfuerzo y reto personal. Una jornada que no dejará indiferente ni a propios ni ajenos.

 

  

ETAPA 1ª:  LOS NAREJOS – LOS URRUTIAS

Kilómetros       Salida                Llegada

   12                  06:00                   8:00

 

 

A las 6 de la mañana, después de la bienvenida, donde el Club recordará las normas de la prueba, se pondrá en marcha nuestra bandera tras la que caminarán todos los participantes sin sobrepasarla en ningún momento.

Comienza la singladura en Los Narejos, desde el paseo del Espejo, junto al Centro de Alto Rendimiento Infanta Cristina. El núcleo turístico de Los Narejos pertenece a Los Alcázares, uno de los cuatro municipios que comparten el MAR MENOR. Con ritmo suave pero firme, emprenderos los primeros pasos, cruzando por el paseo marítimo la playa de arena dorada de El Espejo hasta entrar en el núcleo urbano de Los Alcázares por la playa Manzanares.

Hasta esta ribera alcazareña comienzan a acudir los primeros turistas en el siglo XIX, familias de la Huerta de Murcia, que sobre el 15 de agosto se desplazaban en carruajes para descansar y proceder al ritual de los nueves baños en estas aguas medicinales que les garantizase una buena salud durante el año. Antecedentes de la Semana Internacional de la Huerta y el Mar.

A pesar de constituirse su Ayuntamiento en 1983, el origen de esta población se remonta a más de ochocientos años. Incluso anteriores civilizaciones lo habitaron sin embargo, serían los romanos quienes construyeran unas termas con agua de mar. Posiblemente el rey Lobo (Siglo XII) ordenó construir una fortaleza “al Qasr”. Más tarde para prevenir las frecuentes incursiones berberiscas de los siglos XVI y XVII se construyen torres vigía (como la Torre Ramé, que actualmente es un hotel) para defenderse de los corsarios.

Adentrados en la playa Manzanares encontraremos una de las pocas plataformas de madera sobre el mar que aún se conserva: el balneario San Antonio (reconstruido tras el fuerte temporal de 1949). A finales del siglo XIX ya existían estos balnearios que propiciaban, en sus remotos orígenes, intimidad y acceso al mar a los bañistas de la alta sociedad.

Unos metros más adelante, a nuestra derecha, encontramos el hotel-balneario de aguas termales La Encarnación (1905). Si continuamos por el paseo Carrión hasta la playa de La Concha. Llamará nuestra atención el bello Club Náutico Mar Menor (antiguo Club La Concha, inaugurado en 1913). Aquí, Tomás Maestre Zapata, asiduo triunfador de regatas, se ganaría el apodo de “el Almirante del Mar Menor”.

El paseo marítimo acaba en el límite de la Base Aérea de Los Alcázares, en cuya puerta realizaremos la primera parada de reagrupación en caso de tener autorización para atravesar este aeródromo del Ejército del Aire que data de 1915. En cualquier otro caso, continuamos por la carretera con dirección a Los Urrutias.

Una vez superada la zona militar y la rambla de El Albujón (una de las amenazas de la laguna por contaminación) encaramos nuevamente la playa. Sin duda, nos asombrará un vasto paisaje de la albufera desperezándose en su aurora y la silueta en llamas de La Manga al fondo. Y así, el sol ilumina la vista y la senda.

Caminaremos por la Marina del Carmolí recreándonos por un lado con el volcán de andesita del Carmolí, mudo testigo de la historia del Mar Menor desde cuya cima (111 msnm) se otea la totalidad de la laguna; y, al otro lado, la Isla Perdiguera.

Las cinco islas del Mar Menor (Perdiguera, Mayor o del Barón, del Ciervo, Rondella o Redonda y del Sujeto) y el cabezo del Carmolí son de origen volcánico, surgirían hace unos 10 millones de años. A pesar de que el hombre ha sido su mayor enemigo han llegado hasta nuestros días y actualmente están protegidas dentro de Espacios abiertos e islas del Mar Menor.

La Isla Perdiguera está situada prácticamente en el centro de la laguna y pertenece al municipio de San Javier. Está formada por tres conos volcánicos, el más pequeño forma una península que se conoce como Isla Esparteña. Fue ocupada como zona militar y hasta hace poco contaba con tres restaurantes y seis embarcaderos donde llegaban los turistas a bordo de “La Joven Mª Dolores” u otras embarcaciones procedentes de Santiago de la Ribera y Los Alcázares.

Continuamos la senda hasta llegar a la urbanización Punta Brava para caminar por el paseo de la Florida en busca del paseo contiguo de Miguel Hernández en la playa de Los Urrutias, hasta el campo de fútbol donde finaliza la primera etapa. Nos espera un merecido descanso y avituallamiento.

 

 

ETAPA 2ª:  LOS URRUTIAS – MAR CRISTAL

Kilómetros       Salida              Llegada

   10,5               8:30                   10:00

 

 

Tras la tradicional foto de familia y el aviso acústico del cohete, retomamos la marcha, encabezada por la bandera de Club Nazíos P'andar,  desde el paseo marítimo de Los Urrutias. Esta localidad pertenece a la diputación de El Algar, municipio de Cartagena, cuyo topónimo alude a los orígenes de sus primeros habitantes que poseían el apellido vasco Urrutia. Su playa aún conserva el viejo espigón de piedra a modo de escalón que, al igual que existían en otras orillas del Mar Menor, tienen la utilidad de retener la arena.

Con la vista puesta en el Club de Regatas Mar Menor nos despediremos de Los Urrutias. Esta instalación portuaria tipo isla a 100 metros de playa tiene forma hexagonal con capacidad para más de 250 amarres. A parte de la escuela de vela se disputan dos prestigiosos trofeos: El trofeo de Vela El Corte Inglés y la Regata a la Luz de la Luna.

A pocos metros nos encontramos la urbanización Estrella de Mar y para adentrarnos de inmediato en uno de los espacios protegidos de la laguna litoral: El saladar de Lo Poyo. Finca que acumula gran cantidad de metales pesados por la aportación de restos mineros de las ramblas del Beal y de Ponce. Este humedal amenazado por el acoso urbanístico fue una explotación salinera hasta hace unos cien años. En él sobreviven especies de aves como la terrera marismeña, la calandria, la cerceta pardilla, la cigüeñuela o el charrancito. En el interior de esta finca destaca como Bien de Interés Cultural (BIC) un asentamiento romano de entre los siglos II y I antes de Cristo, dedicado a la fabricación de salazones, y el Monasterio de San Ginés de la Jara. El monasterio, ocupado por los Agustinos, se estima que pudo tener sus orígenes en el siglo XIII. Con el advenimiento de los franciscanos y bajo el patronato del Marquesado de los Vélez alcanzó, a finales del siglo XV, su mayor esplendor. En la actualidad, abandonado y prácticamente desprotegido, está pendiente de la construcción de una urbanización para su rehabilitación.

Casi sin darnos cuenta desembocaremos en Los Nietos, en el paseo Dátil del Mar. Los Nietos pertenece a la diputación del Rincón de San Ginés (Cartagena), y se divide en dos núcleos urbanos. El más alejado de la costa se conoce como Los Nietos Viejos. Está comunicado con Cartagena por tren (FEVE); cerca de aquí se encuentra el monte Mingote que con tan solo 40 msnm dispone de una excelente panorámica de la albufera.

Hacia la mitad del paseo marítimo cruzaremos por delante de Club Náutico de Los Nietos fundado de 1953 con posterioridad a una regata de vela latina. Este Club ha sido escenario de campeonatos a nivel regional, nacional y europeo, además de dos campeonatos del mundo.

Abandonaremos Los Nietos por la punta de Lengua de Vaca, cruzando la rambla de la Carrasquilla y a unos pocos centenares de metros nos encontramos la playa Islas Menores. Recorreremos prácticamente sus novecientos metros de litoral, hasta superar el Club Náutico (1977), y en el amplio paseo de la playa de Mar de Cristal dar por concluida la etapa. Ahora es momento de estiramientos, de cuidados de pies, de aplicarse protección solar y de dar cuenta de un nutritivo almuerzo con el que afrontar las siguientes etapas.

 

 

 

ETAPA 3ª:  MAR DE CRISTAL – CALA DEL PINO (La Manga)

Kilómetros       Salida              Llegada

   13,5              10:30                 12:15

 

Abandonamos el núcleo urbano del Mar de Cristal para volver a caminar por tierra. Siempre por la orilla del Mar Menor. Mientras avanzamos por la senda nos sorprenderán los colores de unos altos edificios en Playa Honda y, tras ellos, las montañas del Parque Regional de Calblanque bañadas por las aguas del Mediterráneo, justo al otro lado de la autovía que finaliza entre La Manga y Cabo de Palos.

Una vez que dejamos atrás el camping Caravaning La Manga Costa Cálida y su coqueta playa adornada con palmeras, recorreremos los mil metros del paseo marítimo de las playas Paraíso y Honda para llegar a otro espacio protegido: las salinas de Marchamalo. En este ecosistema, de gran valor paisajístico, habita el fartet, pez de una especie endémica del Mediterráneo español en peligro de extinción. En la Región de Murcia se conoce también su presencia en el río Chícamo. Además este humedal es importante por ser estancia permanente o para invernar de distintas especies de aves, entre la que destaca el flamenco.

Despediremos de este paraje por un poblado de pescadores, con una modesta dársena por todo puerto, que conserva un especial encanto en el que parece haberse detenido el tiempo.

Ya estamos en el vértice sur de la laguna, donde comienza La Manga, una restinga arenosa originada por el impulso del oleaje y los aportes de las corrientes, que separa el Mar Menor del Mar Mediterráneo. En los orígenes, esta laguna de agua salada y cálida, era una bahía abierta que atrajo a diversos pueblos como: Íberos, fenicios, árabes. En época musulmana se conocía como Mar Chico. Pero, desde mucho antes, se tiene constancia de la presencia humana durante el eneolítico con el asentamiento de un poblado de chozas de madera, paja y barro: el poblado de Las Amoladeras, que se puede visitar al principio de La Manga; y de otro en la cala del Pino, aunque éste ha desaparecido por el proceso urbanizador.

El concejo de Cartagena, ante las persistentes emboscadas de los piratas, ordenó talar los pinos, sabinas y enebros que poblaban el paisaje de La Manga, convirtiéndolo así en dunas de escasa vegetación. En siglo XVII este cordón litoral había adoptado la morfología actual, blindado desde entonces, con sus veintidós kilómetros, el Mar Menor se comunica con el Mar Mediterráneo a través de golas que iremos salvando al recorrer este paraíso natural, que fue de propiedad estatal hasta el año 1863 en que se vende en subasta pública a particulares. En los años 60 del pasado siglo XX, La Manga promueve su vertiginosa y desmesurada expansión urbanística, hasta convertirse en el mayor complejo turístico de la Región de Murcia.

Antes de llegar a la gola de Marchamalo nos tropezaremos, en Puerto Bello, con el Club Náutico La Isleta con un puerto deportivo para 170 puntos de amarre. La gola de Marchamalo es uno de los cinco canales (el Charco, La Torre, el Ventorrillo y el Estacio) que comunica ambos mares. La tendencia de este canal es de cegarse de sedimentos debido a su condición de artificial. En 1762 se permite su construcción para la puesta en marcha de una explotación pesquera conocida como encañizada de Calnegre hasta que cesó la actividad coincidiendo con el acoso urbanístico.

Al llegar al Canal giraremos a la derecha para alcanzar la Gran Vía de La Manga y cruzar el puente que nos llevará hacia la playa Cavanna. Al final de esta playa está el punto más próximo a la Isla del Ciervo que, dada su cercanía, se puede acceder a pie. La isla, de 163 hectáreas, es la más meridional del Mar Menor. Está formada por dos conos volcánicos donde abunda el palmito, el oroval, el cornical, el chumberillo del lobo, el cardo borriquero, además de estar declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Avanzamos por la bahía de las Palmeras para sobrepasar un puerto deportivo con varadero y club náutico, e inmediatamente ascender la ladera del Monte Blanco que nos llevará hasta la cala del Pino. Este promontorio de 42 metros de altura es un afloramiento volcánico, totalmente urbanizado, frontera entre los municipios de Cartagena y San Javier. Desde aquí tendremos una magnífica panorámica de la isla Rondella y, a continuación, de la isla del Sujeto. Ambas pertenecen al municipio de Cartagena. La Redonda es la isla más pequeña del Mar Menor (2,2 Ha) y la del Sujeto la más baja y llana, están incluidas dentro del espacio Natural de Espacios abiertos e islas del Mar Menor. Por fin, descenderemos hasta la cala donde nos aguarda un beneficioso receso y avituallamiento, a buen seguro, reponedor de fuerzas.

 

 

 

ETAPA 4ª:  CALA DEL PINO – LA DOMINIQUE (La Manga)

Kilómetros       Salida              Llegada

   6,5                12:45                 14:00

 

 

Avisados, tanto a la llegada como a la partida, por el retumbo del cohete partiremos de la cala del Pino hacia los apartamentos La Dominique en la playa de Matasgordas. Para ello transitaremos por las playas de: la Isla, Alíseos, Lebeche, el Galán, Poniente, el Pedruchillo, las Antillas y Matasgordas. La ausencia de un paseo marítimo nos obliga a caminar por la zona de arena más húmeda de la playa, mezclándonos con los veraneantes que disfrutan del sol y el ocio, incluso en alguna ocasión mojando accidentalmente el pie en el agua pues las parcelas de muchos chalés nos han de dificultar el tránsito por la orilla.

El Mar Menor es el mejor escenario para aprender y practicar cualquier deporte náutico todos los días del año, navegar con idóneas condiciones sin apenas riesgos por adversidades climáticas. Incluso el submarinismo es también un atractivo, por la belleza, diversidad biológica y buen estado de los fondos que existen en la cercana reserva marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas.

Las brisas, la tranquilidad de sus aguas, una temperatura media anual de más de 21 ºC, condicionan que esta albufera se convierta en el lugar soñado por los amantes del catamarán, el velero, el kayak, la moto acuática, el windsurf, el esquí acuático, el kitesurf o el bodysurf; o para los vuelos ultraligeros, el vóley-playa, el senderismo, el ciclismo o, simplemente, unas  palas. En especial, La Manga cuenta con una variada oferta turística: el atractivo de los dos mares, una dilatada oferta hostelera, actividades para niños, la noche, la cultura, la gastronomía, el clima y la belleza del entorno constituyen un lugar preferente para unas inolvidables vacaciones.

Al pasar por la playa del Galán forzosamente advertimos la presencia de otro cono volcánico extinguido, se trata de la isla Mayor o también conocida como isla del Barón, por ser propiedad del Barón de Benifayó, quien murió en el siglo pasado en el palacio de estilo neomudéjar que construyó en la isla.  La isla continúa siendo de propiedad privada. La adquirió de los descendientes del Barón doña Ana María Navarro Figueroa, marquesa de Sierra Nevada. Se rumorea que la isla se puede alquilar, con todo tipo de lujos aristocráticos, por unos 12.000 euros por semana para diez personas, capitán de barco incluido.

Cuenta la leyenda que el Barón de Benifayó fue desterrado a esta isla por herir de muerte a un cortesano. De inmediato le sedujo la isla, al acabar su condena, erigió el palacio, fijando aquí su residencia. En uno de esos bailes ofrecidos en su casa conoció a una bella princesa rusa de la que se enamoró. Con sus riquezas convenció a la arruinada familia de ella, pero jamás conquistó el corazón de la princesa. Ella erraba por la playa de los contrabandistas, desnuda, entregándose al único que la poseyó: el mar. Una noche el barón mandó asesinarla. Ahora, un siglo después, las almas del barón y la princesa vagan por la isla, pero, para sus desdichas, jamás se encuentran.

La isla Mayor o del Barón, con una altitud de 104 metros, ubicada en el término municipal de San Javier, alcanza casi la misma altitud que el cabezo del Carmolí (111 msnm). Está ocupada por un estratovolcán, con un cráter muy erosionado, y dos conos volcánicos más pequeños, uno de ellos coronado por una torre almenada. De gran valor ecológico, con un bosque único en Europa de palmito, posee la declaración de ZEPA y parque natural, la isla está incluida en Espacios abiertos e islas del Mar Menor, por lo  que la comunidad autónoma de la Región de Murcia abrió expediente a sus propietarios por introducir un rebaño de arruís en 1986.

Desde cualquier punto de La Manga es un espectáculo contemplar la poesía de una puesta de sol. Especial encanto adquiere admirarla desde la playa del Galán; cuando el sol se acuesta descendiendo por detrás de la isla, y el cielo y el mar, anaranjados, lo despiden con un cálido  y húmedo roce de labios.

Sin embargo, es el mediodía y avanzamos por la playa, ilusionados, con el estómago vacío y algo mermadas las fuerzas. Cruel es atravesar una zona de restaurantes, bajo unos toldos de color azafrán, en la playa del Pedruchillo, viendo cómo los turistas degustan cervezas, tintos de verano, paellas y mariscos a nuestro paso. A buen seguro, más de uno, dando cuenta de un rebosante plato de caldero muy arraigado en la gastronomía marmeronense. Un arroz de pescado, de sabor intenso, propio de los pescadores, cocinado con la morralla de la pesca en olla de fundición. No importa, queda muy poco para alcanzar La Dominique y distribuirnos para comer por las sombras de árboles de cemento. El descanso es de una hora; tiempo suficiente para reponer fuerzas, estirar y masajear los sufridos pies y músculos, una siesta ligera y, si se tercia, un café rápido.

 

 

ETAPA 5ª:  LA DOMINIQUE (La Manga) – VILLANANITOS (Lo Pagán)

Kilómetros       Salida  Granizado        Llegada

    14,5              15:00      16:30             18:15

 

 

Retomamos la marcha por la playa marmeronense de Matasgordas. Sin playa de arena caminamos por la acera de la Gran Vía que trascurre junto al litoral del Mar Menor. Esta es una de las zonas más estrechas de La Manga, poco más de 100 metros de ancho.

Sobre el kilómetro once de La Manga divisaremos en el Mar Mediterráneo, cuando las viviendas nos lo permitan, isla Grosa y el Farallón. Este conjunto de islas, islotes y escollos es un reducto de importancia internacional para la conservación de la gaviota de audouín, una especie endémica que habita en un 90% en España. Destaca la isla por su riqueza botánica y ornitológica, en sus fondos se han descubierto pecios fenicios y romanos. De origen volcánico, es conocida popularmente como isla Tortuga o isla de la Bota, por su peculiar figura.

Continuamos con la vista en el Mediterráneo. Y nos tropezaremos con las vallas azules del polémico proyecto de Puerto Mayor. En la otra ribera, en la del Mar Menor, construido sobre una zona utilizada antaño por pescadores como abrigo para sus barcas de vientos dominantes, con práctica ausencia de corrientes, se ubica el puerto deportivo de Tomás Maestre. Con capacidad para mil ochocientas embarcaciones hasta de treinta metros de eslora y dos muelles para grandes esloras, es  el mayor puerto deportivo del Mar Menor dotado con amplitud de servicios, zona comercial y urbanizaciones anexas.

El abogado madrileño Tomás Maestre Aznar es el impulsor y promotor de La Manga del Mar Menor. Procede de una reconocida estirpe empresarial de la Región de Murcia. Adquirió la totalidad de los terrenos de esta paradisiaca lengua de arena en los años 50, del siglo XX, para transformarla en una agitada urbe de vacaciones.

A continuación, nos dirigiremos a otra de las golas, el canal de El Estacio. Este canal se construyó en 1973 sobre una gola natural dedicada a la pesca por el método de encañizada. Se dragó y amplió para permitir el paso de embarcaciones de mayor calado entre los dos mares. Las consecuencias de esta obra han sido nefastas para la laguna, afectando, valga como ejemplo, al aumento de medusas o la práctica extinción del caballito de mar.

El primer puente que unió el tráfico rodado y peatonal entre ambos lados del canal era giratorio de eje vertical de un solo carril. Diseñado por el arquitecto Javier Manterola, el actual bascula entre dos arcos tímpanos de hormigón armado con carril para cada sentido.

Desde lo alto del puente de El Estacio, no sólo podemos otear el canal sino el faro de El Estacio (1862), frente al Mediterráneo; o el puerto Tomás Maestre, a nuestra espalda.

Nada más bajar el levadizo, nos encontraremos impreso en una tabla de windsurf la señal de kilómetro 14 de La Manga. Descubriremos unos astilleros y varias empresas náuticas. Dejamos atrás la urbanización El Oasis para patear durante unos dos mil metros de estrecha y despoblada restinga, circulando prácticamente por la carretera ante la ausencia de playa e incluso de arcén. Pasaremos por playa Chica, por el mítico club de vela y restaurante La Escuela de Pieter, desde donde hay unas magníficas vistas de la laguna. Así hasta llegar a Veneziola, donde el terreno se vuelve a ensanchar.  Entonces, cruzaremos al litoral Mediterráneo para ingerir, al final de la urbanización Aldeas de Taray, un granizado de limón tal como si fuerza la pócima de los dioses marinos que garantizase la suficiente energía para culminar la vuelta al Mar Menor a pie en dieciséis horas.

Tras una breve pausa volvemos al camino por un paseo marítimo entre el campo de golf Veneziola y los restos de una antigua torre frente a la punta de Pudrimel. Estamos en la franja norte de la Manga, la más tranquila y tardía en urbanizarse debido a que no existe continuidad de la carretera más allá de las Encañizadas.

Veneziola es un proyecto fracasado de urbanización de lujo. Sobre unas antiguas salinas se construyeron unos canales para barcos de poco calado, a semejanza de la turística "ciudad de los canales" de Italia. Los cauces permiten la salida al Mar Menor y a la zona norte de las Encañizadas, a través de la gola del Charco que cruzaremos por un puente, estilo veneciano, conocido como el "Puente de la risa".  Antes nos llamará la atención dos edificaciones simbólicas de las distintas explotaciones de La Manga: un molino abandonado junto a los canales, y un veterano y a la vez vanguardista chalé blanco con forma de OVNI, reconvertido en restaurante y lounge bar tipo “chill out”.

Nada más superar el puente se termina La Manga. Para continuar nuestro camino y salvar las marismas de Las Encañizadas, podríamos alcanzar punta de Algas que permite la continuidad también por el litoral Mediterráneo o, nuestra alternativa, embarcarnos hasta el Molino de La Calcetera en La Mota del Mar Menor.

Las Encañizadas es un espacio de aguas someras y fondos fangosos que forman las golas de La Torre y el Ventorrillo. Existen en ambas golas un islote donde se construyeron sendas casas de apoyo a los pescadores. La edificación de la Encañizada de La Torre se erigió junto a una torre vigía del siglo XVI, hoy desaparecida, a costa de las arcas del ayuntamiento murciano que servía para defender el litoral y avisar a las torres del interior de las amenazas berberiscas hasta acabar las señales en la torre capitalina de la Iglesia de Santa Catalina. Estas guarniciones costeras pertenecieron al Marqués de Vélez, quien recibía impuestos por las capturas, así como también las monjas del convento de Santa Clara de Murcia. La torre de la Encañizada fue derribada en 1938 tras un fuerte temporal con el objetivo de rellenar los tollos producidos.

De herencia árabe desde la Edad Media, la encañizada es un modo de pesca artesanal utilizado en las lagunas litorales, cuya materia prima es la caña, estacas de madera y redes para formar travesías, paranzas y embustes donde culminar las capturas, especialmente de dorada, mújol, magre o el apreciado langostino, aprovechando las costumbres migratorias de estos peces entre el Mar Mediterráneo y el Mar Menor Desde 1995, una importante empresa de la zona, de reconocida tradición pescadora y armadora, posee concesión administrativa para la explotación pesquera de Las Encañizadas de San Pedro del Pinatar.

Desembarcamos en el Molino de la Calcetera para volver a caminar después de la didáctica y sosegada travesía marítima en la que interpretaremos los fondos marinos de la laguna, con unas aguas entorno a unos 30ºC en verano, de muy alta salinidad.

El camino de La Mota separa la playa homónima de las salinas. Nos encontramos en el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar. Partiremos desde el Molino de la Calcetera hasta el Molino de Quintín. Estos molinos de sal, propulsados por el viento, se utilizaban para impulsar el agua del Mar Menor al conjunto de charcas salineras. Las charcas más próximas al Molino de Quintín son famosas por sus lodos con excelentes propiedades curativas para aplicación en tratamientos terapéuticos.

Cerca del Molino de Quintín, en la playa de Villananitos, vértice norte del Mar Menor, aprovecharemos para avituallarnos y reagruparnos para discurrir en grupo por los paseos marítimos de Lo Pagán y de Santiago de la Ribera.

 

 

ETAPA 6ª:  VILLANANITOS (Lo Pagán) – SANTIAGO DE LA RIBERA (AGA)

Kilómetros       Salida              Llegada

   4,6                19:00                 20:00

 

 

Reabordamos la odisea por el paseo de las concurridas playas de Villananitos y La Puntica, pertenecientes a la pedanía de Lo Pagán del municipio de San Pedro del Pinatar. La Villa de San Pedro se encuentra en la divisoria norte del Mar Menor, debe su nombre a que los pescadores construyeron un templo dedicado al apóstol San Pedro y, Pinatar, porque se extendía sobre una masa foresta donde abundaba el pino.

Este municipio murciano alberga el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro, incluido en la Lista de Humedales de Importancia Internacional, en cuyas salinas de Coterillo, de origen romano, reposa el espectacular flamenco rosado en sus migraciones al norte de África, así como más de cien especies de aves, considerado pues como ZEPA Y ZEPIM.

Caminando por el paseo encontramos  en la explanada de Lo Pagán, al final de la ensenada, la lonja de pescado, el puerto pesquero y el club náutico de Lo Pagán desde donde embarca cada 16 de julio la virgen del Carmen, traída en procesión desde la iglesia de San Pedro para festejar los marineros a su patrona en las aguas del Mar Menor. Cuando sobrepasemos el Instituto Oceanográfico y "la curva" (antigua zona de copas) nos encontramos el balneario Floridablanca (1911) con forma de barco, considerado Bien de Interés Cultural. Este balneario concebido por Alberto Orsi para tal fin, ha sido astillero, restaurante -donde probablemente la poeta cartagenera Carmen Conde escribiera sus Poemas del Mar Menor- y, ahora, mientras se deteriora, el ayuntamiento se plantea ubicar aquí el Museo del Mar.

Franquearemos las playas de El Castillico, Colón, el Pescador y Barnuevo, alzando nuestro grito de guerra por los paseos marítimos de los Castillitos, el Atalayón y Colón, pertenecientes a la pedanía sanjaviereña de Santiago de la Ribera.

San Javier es el cuarto municipio por el que pasamos en nuestra Vuelta al Mar Menor a pie, aunque anteriormente ya anduvimos por algunas de sus playas en La Manga.

Un caserío junto a un cruce de caminos próximo a la vía romana Herculea  fue el génesis de San Javier en el siglo XVIII, y entorno a la ermita de Santiago se estableció el caserío de La Ribera, fundado por fray Barnuevo, en 1888.

En San Javier se celebran dos festivales de relevancia: el Festival Internacional de Jazz, declarado de interés turístico regional y el Festival Internacional de Teatro y Danza, que ese año celebra su 43 edición; ambos, en el parque Almansa.

Desde el paseo podremos admirar distintas casas de veraneo de finales del siglo XIX y principios del XX como: Chalé Barnuevo, Casa Conde Lisea, Torre Javiera, etc., así como los típicos balnearios, la Ciudad del Aire –barrio residencial para militares que prestan su servicio en la Academia General del Aire- o el Club de Regatas de Santiago de la Ribera.

Acabaremos esta etapa en la puerta de la Academia General del Aire sobre las siete y cuarto de la veraniega tarde, donde tomaremos un refrigerio para afrontar la última etapa de la Vuelta al Mar Menor.

 

 

ETAPA 7ª: SANTIAGO DE LA RIBERA (AGA) – LOS NAREJOS

Kilómetros       Salida              Llegada

    6,5               20:30                  22:00

 

Iniciamos el último tramo para completar el recorrido circundante de la laguna litoral del Mar Menor. Caminaremos bien por el interior de la base militar o bien por el arcén de la carretera que une Los Alcázares con Santiago de la Ribera, en ambas opciones continuaremos por el linde opuesto al litoral del aeropuerto civil y militar de San Javier.

Esta base militar se inauguró en 1935, creándose en ella la Academia General del Aire (AGA) desde 1943. Es la sede de la Patrulla Águila, grupo de vuelo acrobático del Ejército del Aire Español. Comparte instalaciones de las dos pistas –la segunda inaugurada en 2011- del aeropuerto de Murcia-San Javier. Este aeropuerto gestionado por AENA se remodeló en 1995 y en 2011 inauguró una segunda pista de aterrizaje. Éste quedará a nuestra espalda e incluso puede que al mismo tiempo despegue un avión mientras contemplamos como el sol se pone por detrás del Cabezo Gordo. Otro emotivo momento del día, pues sabes que el objetivo está al alcance de tus pies.

El Cabezo Gordo (Espacio Natural Protegido) es una montaña (310 msnm) a sólo seis kilómetros del Mar Menor, de rocas calizas, donde habitó el Hombre Pre y Neandertal. Aquí se encuentra la Sima de Las Palomas donde se ha hallado restos de huesos de elefantes, rinocerontes, panteras, caballos y ciervos.

Al superar el aeropuerto, nuestros pasos se encaminan hacia la orilla del mar, hacia la playa de la Hita, junto a unas antiguas y abandonadas salinas y el actual camping Mar Menor. En la playa de la Hita emerge un riachuelo de agua dulce que la atraviesa, dando lugar a una gran riqueza floral, dominada por el carrizo que se adentra hasta el Mar Menor. También es lugar de paso y cría para numerosas aves migratorias. La luna y unas respetuosas sendas de madera nos guiarán hasta el paseo marítimo de Los Narejos en la playa de Las Salinas.

Todos juntos caminaremos los últimos metros de la VUELTA AL MAR MENOR A PIE junto a las playas de Los Narejos y las Palmeras, y alrededor de toda la laguna las luces encendidas parecen aplaudir la hazaña. Nuestras gargantas que obvian el dolor con una mezcla de emociones, clamarán el grito de guerra contra el cansancio: «Señor, no, señor». Así, llegaremos al paseo de El Espejo donde hallaremos la meta, más el calor y los vítores de familiares, amigos y organización, y la satisfacción de haber recorrido y conocer, palmo a palmo, la historia, la fauna, la flora,… De un entorno único en el mundo, un paraíso en el Mar Mediterráneo: el murciano MAR MENOR.

 

 

©2012.  Manuel Brescané Muñoz

 

 Al finalización de la prueba quien lo desee podrá utilizar las instalaciones del Centro de Alto Rendimiento Infanta Doña Cristina para ducharse.

 

 

 

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